Para asegurar una buena rentabilidad
didáctica en la explotación educativa de los recursos existentes en
Internet, la revisión previa por parte del profesor de las páginas a
utilizar resulta imprescindible, pero además la identificación de sus
principales cualidades (o puntos débiles) y, sobre todo, la planificación de
la manera cómo se organizará su aprovechamiento didáctico constituyen
"buenas prácticas" que sin duda aumentarán la eficacia de la intervención
educativa.
Es siempre importante cosiderar tres
aspectos: la catalogación de estos materiales, su evaluación y el estudio de
su posible utilización educativa en un determinado contexto formativo. Hay
que tener en cuenta que el instrumento se aplicará a espacios web que pueden
tener "interés educativo", lo que significa que a veces serán
webs creadas con una finalidad específicamente educativa pero en otras
ocasiones -las más- se tratará de webs con propósitos comerciales,
informativos, lúdicos… que pensamos pueden resultar de utilidad en una
situación formativa concreta.
A veces puede ser muy útil (aunque lleva
tiempo) hacer una ficha de catalogación que incluye los datos de
identificación del espacio web (URL, título, autores/entidad, breve
presentación, idioma…), su catalogación propiamente dicha (a partir de la
consideración de algunas de sus características) y la descripción de los
contenidos, mapa de navegación y público destinatario. También considera los
requisitos técnicos necesarios para su correcta visualización y propone una
reflexión sobre los valores que potencia o presenta; no olvidemos que el
aspecto publicitario tiene cada vez más importancia en estos espacios
virtuales.
Esa ficha puede tener otro apartado que se
centre en la evaluación del espacio web. Esta valoración - que
se refiere al espacio web, y no a su potencial formativo - debe hacerse por
tanto al margen del contexto educativo en el que se piensa aplicar.